¡¡¡¡¡QUIERO QUE VUELVA EL VERANO!!!!!
jueves, 4 de diciembre de 2008
martes, 7 de octubre de 2008
Porfinporfinporfin!!!!!!!!!!!
Vienen Los Campesinos a tocar a España!!!
En noviembre. Madrid 5, Valencia 6, Barcelona 7 y Bilbao 8.
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Los Campesinos
Wintercase
En noviembre. Madrid 5, Valencia 6, Barcelona 7 y Bilbao 8.
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Cada día una tontería
Salto Temporal en la Plaza Mayor
Cargado originalmente por Punki :)
¿Cuándo fue la última vez que hiciste una locura?
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viernes, 26 de septiembre de 2008
Mazapán y plastilina
The Marzipan Man
Entre estornudo y estorn... ¡achís!, Charles me descubre a este grupo (thank you :) Tocan mañana en Madrid, pero no podré ir, una pena :( Espero que vuelvan pronto.
Os dejo con este dulcecito de mazapán y plastilina:
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Entre estornudo y estorn... ¡achís!, Charles me descubre a este grupo (thank you :) Tocan mañana en Madrid, pero no podré ir, una pena :( Espero que vuelvan pronto.
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martes, 23 de septiembre de 2008
Cumpleaños
Si ayer cumplí un año más, ¿por qué hoy me siento más joven? :)
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lunes, 22 de septiembre de 2008
El día que nací yo
Estaba recién estrenado el otoño y las dos hermanas salieron de casa hacia la parada del autobús. Una de ellas, la mayor, que tendría unos 40 años, lucía una impresionante barriga. Seguramente había salido ya de cuentas, pero después de 4 hijos, no iba a perder el tiempo contando los días ni le iba a quitar el sueño este tema. Y mucho menos iba a cambiar sus planes. Cuando llegara, llegaría.
Y llegó. El autobús, quiero decir. Las dos hermanas subieron charlando. Viviendo en ciudades diferentes, y cada una con su numerosa familia, no tenían tantas ocasiones para hablar de sus cosas a solas. Se dirigían al notario, tenían que arreglar unos papeles referentes a una herencia.
Pero cuando pasaban frente al Retiro, algo ocurrió. El suelo del autobús estaba mojado. La hermana mayor había roto aguas.
Bajaron rápidamente en la siguiente parada, la última de la calle Menéndez Pelayo. La hermana mayor tranquila, la pequeña hecha un manojo de nervios. No venía ningún taxi. Necesitaban llamar por teléfono, pero no se veía ninguna cabina y por supuesto, en aquella época los móviles no eran ni ciencia ficción siquiera. Cruzaron la calle O'Donnell y entraron en el primer portal que encontraron, debía ser el número 9, justo el de la esquina, y le pidieron al conserje que les dejara telefonear. Pero aquel hombre, sin apiadarse ni un segundo de estas dos mujeres en tan delicada situación, seguramente molesto no sólo porque le habían pisado lo fregado, sino porque le habían mojado el suelo más todavía, les contestó secamente que allí no había ningún teléfono.
Salieron de nuevo a la calle. A la hermana pequeña le temblaban las piernas, estaba hecha un flan, pero estaba dispuesta a resolver la situación y decidió lanzarse a la calle y parar al primer coche particular que pasara y que las llevara rápidamente al hospital. Pero no hizo falta porque en aquel momento, milagrosamente, apareció un coche negro con una banda roja pintada a todo lo largo y un cartelito en el parabrisas que decía, parafraseando a Nino Bravo, "Libre". Se subieron al taxi, la hermana menor aliviada, y justo cuando iba a dar al conductor la dirección de destino, la hermana mayor se le adelantó: "A la calle Don Ramón de la Cruz, por favor".
-Pe... pero ¡ahí no está el hospital! -dijo la hermana pequeña con la voz temblorosa.
-No, vamos al notario. -contestó la mayor- ¡Aún tenemos tiempo de sobra!
Así que llegaron al notario y pidieron al taxista que las esperara. En la sala de espera se abarrotaba la gente, pero al ver el estado en que se encontraba la mujer (no por mucho tiempo más) embarazada, tuvieron el detalle de dejarla pasar, imagino que literalmente, apartándose lo suficiente para no mojarse los pies.
El notario las recibió en su despacho con gran amabilidad y ceremonia, les estrechó la mano y las invitó a sentarse. La mujer embarazada, que seguía sin estar nerviosa pero que empezaba a tener un poquito de prisa, le pidió que les dijera dónde firmar para poderse marchar cuanto antes. Entonces el notario les informó que eso era imposible, que no podían firmar los papeles sin leerlos antes. A continuación sacó de uno de sus cajones un taco de papeles que soltó con un golpe seco en la mesa, haciendo que esta retumbara. Las dos mujeres se miraron, aterradas. En aquel momento, el estricto corazón del notario se ablandó y decidió leerles él mismo los pasajes más importantes de aquella montaña de papeles. No sé si fue antes, durante, o después de aquella lectura cuando la hermana menor consiguió que le dejaran usar un teléfono y avisó a su cuñado para que se dirigiera cuanto antes al hospital, pasando antes, eso sí, por casa para recoger la canastilla que ellas no llevaban encima ¿para qué?
El señor notario por fin terminó su lectura-resumen y las hermanas plasmaron sus firmas donde les fue indicado. Se despidió de ellas con un apretón de manos y con una sentencia que la futura mamá recordaría muy divertida durante años: "Va a ser niño, y va a ser notario". Fue una suerte que mucho tiempo atrás este señor, cuando se debatía entre estudiar para notario o marcharse con los feriantes para dedicarse a las artes de la adivinación, eligiera el primer camino porque evidentemente como vidente no tenía futuro ninguno.
Aquel lunes las dos hermanas subieron de nuevo al taxi que las estaba esperando en Don Ramón de la Cruz. "¡Al Hospital Nuevo Parque, deprisa!" El taxista pisó el acelerador y en la radio comenzaban a sonar las Canciones Dedicadas de Radio Intercontinental, un programa que empezaba a las 6 de la tarde.
A las 7 en punto yo ya estaba en este mundo.
Felicidades para mi y para mi madre y para mi tía que son unas heroínas :)
Y llegó. El autobús, quiero decir. Las dos hermanas subieron charlando. Viviendo en ciudades diferentes, y cada una con su numerosa familia, no tenían tantas ocasiones para hablar de sus cosas a solas. Se dirigían al notario, tenían que arreglar unos papeles referentes a una herencia.
Pero cuando pasaban frente al Retiro, algo ocurrió. El suelo del autobús estaba mojado. La hermana mayor había roto aguas.
Bajaron rápidamente en la siguiente parada, la última de la calle Menéndez Pelayo. La hermana mayor tranquila, la pequeña hecha un manojo de nervios. No venía ningún taxi. Necesitaban llamar por teléfono, pero no se veía ninguna cabina y por supuesto, en aquella época los móviles no eran ni ciencia ficción siquiera. Cruzaron la calle O'Donnell y entraron en el primer portal que encontraron, debía ser el número 9, justo el de la esquina, y le pidieron al conserje que les dejara telefonear. Pero aquel hombre, sin apiadarse ni un segundo de estas dos mujeres en tan delicada situación, seguramente molesto no sólo porque le habían pisado lo fregado, sino porque le habían mojado el suelo más todavía, les contestó secamente que allí no había ningún teléfono.
Salieron de nuevo a la calle. A la hermana pequeña le temblaban las piernas, estaba hecha un flan, pero estaba dispuesta a resolver la situación y decidió lanzarse a la calle y parar al primer coche particular que pasara y que las llevara rápidamente al hospital. Pero no hizo falta porque en aquel momento, milagrosamente, apareció un coche negro con una banda roja pintada a todo lo largo y un cartelito en el parabrisas que decía, parafraseando a Nino Bravo, "Libre". Se subieron al taxi, la hermana menor aliviada, y justo cuando iba a dar al conductor la dirección de destino, la hermana mayor se le adelantó: "A la calle Don Ramón de la Cruz, por favor".
-Pe... pero ¡ahí no está el hospital! -dijo la hermana pequeña con la voz temblorosa.
-No, vamos al notario. -contestó la mayor- ¡Aún tenemos tiempo de sobra!
Así que llegaron al notario y pidieron al taxista que las esperara. En la sala de espera se abarrotaba la gente, pero al ver el estado en que se encontraba la mujer (no por mucho tiempo más) embarazada, tuvieron el detalle de dejarla pasar, imagino que literalmente, apartándose lo suficiente para no mojarse los pies.
El notario las recibió en su despacho con gran amabilidad y ceremonia, les estrechó la mano y las invitó a sentarse. La mujer embarazada, que seguía sin estar nerviosa pero que empezaba a tener un poquito de prisa, le pidió que les dijera dónde firmar para poderse marchar cuanto antes. Entonces el notario les informó que eso era imposible, que no podían firmar los papeles sin leerlos antes. A continuación sacó de uno de sus cajones un taco de papeles que soltó con un golpe seco en la mesa, haciendo que esta retumbara. Las dos mujeres se miraron, aterradas. En aquel momento, el estricto corazón del notario se ablandó y decidió leerles él mismo los pasajes más importantes de aquella montaña de papeles. No sé si fue antes, durante, o después de aquella lectura cuando la hermana menor consiguió que le dejaran usar un teléfono y avisó a su cuñado para que se dirigiera cuanto antes al hospital, pasando antes, eso sí, por casa para recoger la canastilla que ellas no llevaban encima ¿para qué?
El señor notario por fin terminó su lectura-resumen y las hermanas plasmaron sus firmas donde les fue indicado. Se despidió de ellas con un apretón de manos y con una sentencia que la futura mamá recordaría muy divertida durante años: "Va a ser niño, y va a ser notario". Fue una suerte que mucho tiempo atrás este señor, cuando se debatía entre estudiar para notario o marcharse con los feriantes para dedicarse a las artes de la adivinación, eligiera el primer camino porque evidentemente como vidente no tenía futuro ninguno.
Aquel lunes las dos hermanas subieron de nuevo al taxi que las estaba esperando en Don Ramón de la Cruz. "¡Al Hospital Nuevo Parque, deprisa!" El taxista pisó el acelerador y en la radio comenzaban a sonar las Canciones Dedicadas de Radio Intercontinental, un programa que empezaba a las 6 de la tarde.
A las 7 en punto yo ya estaba en este mundo.
Felicidades para mi y para mi madre y para mi tía que son unas heroínas :)
martes, 2 de septiembre de 2008
Doctor Resaca: Despedida y cierre

Doctor Resaca, originalmente cargada por Punki :)
Para cada cosa hay una vez que es la última, decían Astrud. Lo que es una pena es que la última sea también la primera, y que la noche que descubres tu garito favorito, descubras también que es la última vez que lo abren.
Parece que he sido la última en enterarme del nuevo fenómeno de Lavapiés (sin desmerecer a La 80, que sigue siendo un fenómeno pero no nuevo). Me refiero a Doctor Resaca, en la calle Calvario, un lugar sin tonterías (por fin), donde se respira buen rollo de verdad, y donde (ajá, llegamos al quid de la cuestión) si te apetece cantar simplemente te subes al escenario y lo haces. Sin confusiones, que no es un karaoke. Es mejor. Es algo natural. ¿Qué pasa cuando se juntan unos amigos apasionados de la música? Es inevitable (que significa que no se puede parar ;) se ponen a tocar y a cantar. Pues eso es lo que pasa en Doctor Resaca.
Y lo tuve que descubrir la noche que cerraban...
La buena noticia, y que no se entere nadie, es que pronto abrirán con un nuevo local también en Lavapiés. Id afinando las voces y las guitarras, nos vemos pronto :)
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miércoles, 27 de agosto de 2008
Mi vida en cajas
Recuerdos de infancia y adolescencia.
Arriba a la izquierda, mi primer disco. Lo sé, muy fuerte.
Estaba con mi padre en Galerías Preciados, en el edificio que ahora es la Fnac de Callao, y me empeñé (no sé muy bien por qué, si yo no sabía ni quién era esa niña) en que me lo comprara. Queda más cool cuando tu primer disco es uno de los Beatles o algún otro grupo de prestigio. Pero no, mi primer disco fue el dramático "On My Own" de Nikka Costa, qué le vamos a hacer ;)
Debajo, un flexi disc de edición limitada muy, muy especial :)
De los otros tres singles, prefiero no hablar. Esto es peor que lo de Nikka Costa, pero todos tenemos un pasado ¿no? Así que ni mencionéis el tema :P
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viernes, 22 de agosto de 2008
Un mueble menos...
Un mueble menos, un viaje más.
En el salón de casa sigue habiendo eco :)
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martes, 29 de julio de 2008
Cierro los ojos y vuelve todo...
Los sonidos, los olores, los sabores, y todos los colores, los de los carteles y los murales, los de la bandera arco iris de Cusco, los blancos de la sal y de la nieve, la arena amarilla, la arena roja, las faldas verdes y fucsias, el azul eléctrico de un tren que no era eléctrico, la explosión de colores imposibles en bailes y desfiles, los infinitos azules, verdes y turquesas de las aguas, amarillo contra azul, girasol y cielo, el maíz blanco, el maíz rojo, un cactus verde sobre la pared azul, y las palabras, la chicha, el chifa, el choclo, chaufa, chulpa, chancho, soroche, pachamama, pachatata y wiracocha, el viento revitalizante, cerrar los ojos y volar, unas palabras de apoyo que te hacen seguir, un reto conseguido y después otro, uña y mugre, fútbol y cerveza, piscosour y salsa, una sonrisa contagiosa, un abrazo reconfortante, el susurro del cóndor volando sobre mi, la inmensidad del cañón que me sobrecoge, me hace sentir pequeñita y disuelve mis insignificantes problemas, una lágrima de felicidad, Feist, Shout Out Louds, Lori Meyers y muchos otros que me acompañan en cada trayecto, un gesto cómplice desde la otra mesa que me hace reír, una actuación secretamente ensayada y nunca estrenada, mate de coca y risas en la noche, sesión de peluquería y consultorio sentimental, secretos, confesiones y más risas, karaoke en el barco, un túnel y un deseo cumplido, tres vueltas y más deseos, el primero se cumplió, el segundo casi, casi, y los demás se cumplirán muy pronto, Waynapicchu me convence de que puedo hacer cualquier cosa que me proponga, y allí decido retomar mis planes aplazados, un momento de añorada soledad lanzando las melodías de Feist al Titicaca, Marisa y otros peques que te arrancan una sonrisa y el corazón, una caricia inesperada, un beso por sorpresa, aquellos que sacan lo mejor de mi, una despedida dulce en la playa, más despedidas después...
Todo eso es lo que me traigo del Perú. Bueno, eso y más de 2000 fotos!!! :D
Todo eso es lo que me traigo del Perú. Bueno, eso y más de 2000 fotos!!! :D
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